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HISTORIA

     A principios de siglo, sobre el año 1927, en nuestra familia como en otras muchas de la localidad se realizaban las típicas "matanzas" del cerdo. Se reunía la familia y sacrificaban uno o varios cerdos en el otoño y a principios de invierno. La única forma de conservar dicha matanza para repartirla durante el invierno era la salazón y la elaboración de embutidos caseros. La primera generación de nuestra familia que se dedicó a esto era la parte femenina de la misma, mi bisabuela María Maximiliana, que con el saber hacer y el conocimiento de los ingredientes y tiempos de maduración imprimieron un sello característico de calidad que aún perdura en la actualidad, mejorado por las nuevas y modernas tecnologías. Como no todo lo elaborado se consumía, hubo que vender o cambiar parte de estos productos por otros como pan, arroz, etc. De ahí le viene el origen de la empresa, aunque por entonces no se pretendía otra cosa que llevar una economía de subsistencia.

     Posteriormente mi abuela Catalina, hija de la anterior, y también una gran mujer, utilizó este saber hacer aprendido de su madre para poder obtener algún beneficio económico y sacar la familia para adelante; estamos hablando en los tiempos de la posguerra. Posteriormente servía carne (sobre todo cerdo) a los diferentes hoteles que en la localidad existían a raíz de la explotación del balneario, tales como HOTEL BALNEARIO, GRAN HOTEL, etc. Y numerosas pensiones. Aún perdura en la memoria de algunos visitantes asiduos del balneario de entonces el recuerdo de aquellos sabores y el nombre de esa mujer menuda llamada cariñosamente "Catalina la del tocino".
 

     Su hijo Alfonso y mi madre Paca con su marido Alfonso cogieron las riendas del negocio familiar y lo explotaron por separado. Los sucesores de mi tío Alfonso dejaron la tradición y quedó mi padre y mi madre los cuales transmitieron la afición por esta profesión a sus dos hijos que la siguen manteniendo por separado: Agustín y yo, Jacinto Barragán Vicaria. Hasta tal punto que dedicándome a la enseñanza pública, mantengo la empresa con mi mujer Ana (otra gran mujer) y mis trabajadores y la hacemos crecer con el nombre: "El maestro".



     Ahora mejoramos día a día, gracias a nuestros clientes, y seguimos creciendo de acuerdo a un plan de empresa que apuesta por la calidad total, el fomento de empleo (un trabajador/a neto al año) y la reinversión de los beneficios.






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