HISTORIA
A principios de siglo, sobre el año 1927, en nuestra familia como en otras muchas de la localidad se realizaban las típicas "matanzas" del cerdo. Se reunía la familia y sacrificaban uno o varios cerdos en el otoño y a principios de invierno. La única forma de conservar dicha matanza
para repartirla durante el
invierno era la salazón y la elaboración de embutidos caseros. La primera
generación de nuestra familia que se dedicó a esto era la parte femenina de
la misma, mi bisabuela María Maximiliana, que con el saber hacer y el
conocimiento de los ingredientes y tiempos de maduración imprimieron un
sello característico de calidad que aún perdura en la actualidad, mejorado
por las nuevas y modernas tecnologías.
Como no todo lo elaborado se consumía, hubo que vender o cambiar parte de
estos productos por otros como pan, arroz, etc. De ahí le viene el origen
de la empresa, aunque por entonces no se pretendía otra cosa que llevar una
economía de subsistencia. 
Su hijo Alfonso y mi madre Paca con su marido Alfonso cogieron las riendas del negocio familiar y lo explotaron por separado. Los sucesores de mi tío Alfonso dejaron la tradición y quedó mi padre y mi madre los cuales transmitieron la afición por esta profesión a sus dos hijos que la siguen manteniendo por separado: Agustín y yo, Jacinto Barragán Vicaria. Hasta tal punto que dedicándome a la enseñanza pública, mantengo la empresa con mi mujer Ana (otra gran mujer) y mis trabajadores y la hacemos crecer con el nombre: "El maestro".
Ahora mejoramos día a día, gracias a nuestros clientes, y seguimos
creciendo de acuerdo a un plan de empresa que apuesta por la calidad total,
el fomento de empleo (un trabajador/a neto al año) y la reinversión de los
beneficios.